miércoles, 11 de febrero de 2009

UNA GRAN DOSIS DE AMOR EN LOS PROCESOS DE VIDA Y MUERTE


UNA GRAN DOSIS DE AMOR EN LOS PROCESOS DE VIDA Y MUERTE.

Yadira Pabón Varela.
Magíster en Enfermería
e-mail:
yadypabon@hotmail.com

Todos los medios son buenos cuando son eficaces.
Jean Paúl Sartre

Cuando se intenta reflexionar sobre los aspectos relacionados con la muerte, decidimos pensar en forma dialéctica, queriendo con esto significar que no se puede hablar de la muerte sin hablar de la vida.

El ser humano no ha llegado, ni llegara a evitar la muerte, ha dominado la naturaleza en sus fenómenos y lo ha conseguido en gran medida, pero “la muerte sigue considerándose como un fracaso”
[1].

La persona que tiene que afrontar el proceso de la muerte se ve inmersa en una situación en que muchos factores intervienen en esa situación como afectación a su dignidad humana en su auto imagen, en su capacidad, en su relación social y en su roles, también tiene que afrontar la soledad, los trastornos de comunicación, los factores que inciden sobre su estado mental causándole irritabilidad, sentimientos de perdida, amenaza o temor de muerte, ansiedad o agresividad. A lo anterior también se suma el efecto de los medicamentos y el dolor que acompaña a algunas patologías.

En todos estos cambios que se suceden en la persona en estado de transito a la muerte o de inminencia de muerte, el equipo de salud es de suma importancia, no para ayudar a morir a ese sujeto, sino para ayudarlo a seguir viviendo con dignidad, y es así como la enfermera en este momento crucial juega un papel relevante, incidiendo sobre todo ese cúmulo de factores que le impiden a esa persona en ese trance de muerte hacer de ese proceso una situación mas llevadera y con dignidad, y es en este momento cuando se debe precisar que seria mas conveniente hablar de un proceso de muerte digna y no solo de un evento final de muerte digna. La enfermera cuidadora debe ayudar o apoyar a esa persona que esta en curso hacia la muerte, interviniendo sobre los factores que no le permiten aceptar o hacer mas llevadera la situación de llegar a la muerte como una completa realidad para una persona viva, así, la enfermera puede intervenir en el alivio del dolor no solo físico sino emocional, permitir o facilitar la comunicación como fundamento para reducir la sensación de soledad del enfermo, comunicar a esa persona con amor, con tolerancia y en forma clara, respetando los derechos del enfermo, los aspectos relacionados a la enfermedad que padece para reducir el estado de irritabilidad, ansiedad o agresividad por la que pasa e igualmente estimular el apoyo familiar.

Es así como en el artículo Currículo y educación para la muerte
[2] se plantea que la vida y la muerte son dimensiones isomorfas de un mismo fenómeno, el ser humano, y no podemos identificarlas exclusivamente con lo biológico, ya que comportan una dimensión afectiva, moral, psicológica y un uso social de las mismas en el contexto de cada cultura. La autora propone la necesidad de diseñar, desarrollar y evaluar programas educativos en el ámbito de la educación para la muerte, proponiendo la necesidad de cambios curriculares incluyendo una educación efectiva en el tema de la muerte dirigida a los profesionales de la salud, incluyendo a la enfermera cuidadora, para que sean educados en concepto de vida eficaz y muerte, para que esto redunde en su concepto de muerte y de vida y puedan así suministrar unos mejores cuidados en los pacientes en proceso o transito hacia la muerte.

Como se menciono la enfermera cuidadora del paciente al final de la vida, debe incidir sobre todos esos factores que trastornan la vida del paciente tanto física como emocional con respecto a la posibilidad de su muerte, y es así cuando debemos resaltar la importancia de la persona como un ser espiritual, así lo menciona Beatriz Sánchez H, en Dimensión espiritual del cuidado en situaciones de cronicidad y muerte
[3], prodigando los principios del cuidado holistico y reforzando que las metas de la enfermería se encaminan a la vida y no a la enfermedad, no olvidando la espiritualidad, relevando la unión entre la espiritualidad y la salud y expresando que a pesar de la gran evidencia que asocia la religiosidad con la salud, ello no significa que la religión y la fe sean la fuente de la salud y la vida, entonces, el profesional del área de la salud debe ayudar espiritualmente al enfermo, y como se trata de no tener en cuenta los medios sino el objetivo de dar unas herramientas al enfermo para sobrellevar ese trance a la muerte, lo espiritual no se opone a lo científico.

Es esencial controlar el dolor con la intervención farmacológica, pero también con la intervención emocional por que los umbrales de dolor son diferentes para cada persona y sus manifestaciones igualmente lo son, siempre teniendo en cuenta que lo familiares conocen bien a su paciente y por esto pueden informar acerca de las manifestaciones y tolerancia del dolor.

En el interesante estudio realizado por Sandra Patricia López C, Magíster en Enfermería con énfasis en cuidado critico en la Universidad Nacional de Colombia
[4], se hace una definición contundente de muerte inminente, como la manifestación de una serie de expresiones físicas y emocionales que pronostican indefectiblemente la muerte y es esa situación donde la enfermera debe prodigar cuidados físicos y emocionales que le permitan a l enfermo que termine su vida con una muerte digna.

En este estudio, se resaltan como resultados, que existen unas categorías en el cuidado de orden emocional como son:
-Estar y sentirse acompañado.
- Estar pendiente de la persona.
- Preferencia por el cuidado en el hogar.
- Hacer que la persona se sienta útil.
- Cuidado humanizado.
- Sentir amor y cariño.
- Apoyo familiar.
- Tener paciencia y voluntad para cuidar.
- Sentir comprensión.
- Suavidad y ternura para brindar el cuidado.
- No descuidar las creencias personales.
- Apoyo moral.
- Grupos de apoyo.
- Proferir palabras consoladoras.
- Compartir con la familia.

Los anteriores son las categorías de cuidado que se proponen en el orden emocional, pero en el orden somático, en los resultados del anterior estudio, se proponen:
- La importancia de la alimentación.
- La precisión en la administración de medicamentos (todo a tiempo).
- Capacidad para suplir las necesidades de orden físico.
- Calmara el dolor, la angustia y el insomnio.
- Educar a la persona.
- Dedicar tiempo al cuidado.
Este estudio en comento, afianza lo dicho por la literatura que las características físicas, sicológicas y sociales varían de una persona a otra y cada uno debe ser vista como una persona única, tanto en el proceso de la vida como en el proceso de la muerte.

Finalmente, como lo mencione al inicio de este ensayo, la reflexión es dialéctica, es importante el ser humano como algo físico, pero también como algo espiritual, o sea, lo importante es verlo en toda su integralidad y no se puede pensar nunca en la muerte sin pensar en la vida, no debemos ver la muerte como un evento final, sino como un proceso y es así que cuando hablamos de muerte digna también debemos pensar que merecemos una vida digna y en lo uno y en lo otro, siempre será necesario la gran dosis de AMOR.

BIBLIOGRAFIA
Andreas, L. Mantener el Bienestar del Paciente Moribundo. Nursing 98. Vol. 16 (6): 50, Junio - Julio, 1998.
López Campos, Sandra Patricia. Experiencia de cuidado en casa por personas crónicamente enfermas en fase de muerte inminente. Universidad Nacional de Colombia. Programa de enfermería. Magíster en enfermería. Área de énfasis II cuidado para la salud cardiovascular.
Marques Andrés, Susana. Cuando hablamos de la muerte. Revista Rol de enfermería num. 243, noviembre 1998.
M. García Hernández. Currículum y Educación para la muerte. Enfermería Clínica. Vol. 3 Nº 5 pág. 192.
Sánchez H Beatriz. Dimensión espiritual del cuidado en situaciones de cronicidad y muerte. EN AQUICHAN. Facultad de Enfermería Universidad de la Sabana. Año 4, No. 4 pp. 6-9.
[1] Márquez A, Susana. Cuando hablamos de la muerte. Universidad nacional de Colombia. Área de énfasis II. Cuidado para la salud cardiovascular. Maestría en enfermería.
[2] A.M. García Hernández. Currículo y educación para la muerte. Enfermería clínica. Vol 3. num. 5.
[3] Sanchez H, Beatriz. Dimensión espiritual del cuidado en situaciones de cronicidad y muerte. Aquichan, Vol 4, 2004.
[4] López C, SandraP. Experiencia de cuidado en casa por personas crónicamente enfermas en fase de muerte inminente. Área de énfasis II. Maestría en enfermería. Universidad Nacional de Colombia.

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